Fueron muchos los docentes y tutores que se quejaban el lunes por no dormir placenteramente y estar trasnochados en su primer día laboral o de formación, así como también fueron muchos los niños desvelados, las madres que a oscuras prepararon los desayunos a sus muchachos y esposos, muchos los negociantes preocupados en perder parte de su mercancía Y PEOR AÚN MUCHOS JÓVENES DESCONECTADOS A SU OXÍGENO VIRTUAL a causa del APAGÓN del domingo, después de una simple llovizna que trajo sus primeras consecuencias: muchas familias en Soledad afectados por la falta de fluido eléctrico. Pero como reza el dicho “ no hay mal que por bien no venga”: desde el domingo se retomaron las perdidas tertulias familiares, las retóricas canciones infantiles y uno que otro cuento de horror, salieron al ruedo uniendo con un hilo a las familias soledeñas, los juegos de barrio entre chicos, la compra de velas y los hielos reagotados.
Esperemos que pronto se solucióne la falta de energía eléctrica porque son muchos los estragos causados en su ausencia, pero fue bueno el ejercicio forzoso de recordar lo que hacían nuestros abuelos cuando no tenían las actuales tecnologías.
MARTHA PATRICIA ALONSO CABRERA

Martha, excelente reflexiòn que pesar que la mirada de este suceso se haya volcado a la intolerancia, en mi caso tuve esa oportunidad que tu haz visualizado y recorde mis tiempos con mis padres en las mismas circunstancias unos cuantos añitos atràs nada màs no hace mucho, cuando mi hermana y yo juntas, como debe ser imitabamos a las hermanitas calle y el programa del show de Yimi, anda sin querer podran adivinar mi edad jajajaja. Buena esa
ResponderBorrarGracia Monica, me complace saber que el artículo haya suscitado esos sentimientos y emociones.
BorrarMartha Alonso.